LA OBRA

Duración: 60 min

“Dominio público es (como) un juego de mesa a tamaño real en el que el espectador es más que un simple peón. El creador teatral Roger Bernat reúne a un grupo de personas (el público) en una plaza. ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Cuáles son las relaciones que les unen? Caminan a través de la plaza mientras escuchan una serie de preguntas e instrucciones en sus auriculares, algunas más inocentes que otras. No se puede decir lo mismo del resultado: a partir de los movimientos simples de los participantes, se van formando pequeños grupos. Estas microcomunidades reflejan patrones sociales subyacentes y cuentan una historia que Bernat va orquestando cuidadosamente. Dominio público comienza pareciendo una encuesta en 3D que cobra vida y termina transformándose en una extraña ficción.” KunstenFestivaldesArts’09

ESPACIO

La parte principal del espectáculo se desarrolla en el espacio público. La escena final es en un espacio interior donde se muestran una proyección y una maqueta.  No se pretende “privatizar” el espacio público. El público, con sus auriculares “alquilados”, puede mezclarse con transeúntes ocasionales sin que esto afecte la legibilidad de la pieza. 

ADAPTACIÓN

El guión de la pieza se adapta al contexto local y sus lenguas. Hasta el momento, se ha llevado a cabo en castellano, catalán, inglés y francés entre otros idiomas.

MONTAJE

Una vez montado el equipamiento del festival, la compañía necesita 120 minutos antes de empezar la obra. El desmontaje requiere unos 60 minutos.

EXTRACTOS DE PRENSA 

Roger Bernat s’ha ficat en una imparable carrera cap a la dissolució de la frontera entre ficció i realitat. La matemàtica moderna aplicada a la dramatúrgia contemporània. Juan Carlos Olivares, Avui (Catalunya), 18.04.2008

Le metteur en scène Roger Bernat trace ainsi les lignes éphémères d’une sociologie mystérieuse, celle de son public. Carole Rap, Libération (France), 01.04.2010

Le moins que l’on puisse dire, c’est que Roger Bernat aime redéfinir les limites du théâtre. (…) Éminemment ludique, oscillant entre gravité et légèreté, l’expérience s’avère également déstabilisante et provoque des réactions diverses allant du rire aux larmes, littéralement. Aurélie Olivier, Voir (Canadá) 20.05.2010

Pour le participant, l’expérience a d’abord quelque chose de purement ludique. Mais elle se transforme vite en une forme d’exploration active de la cohésion sociale. (…) pour le «spectacteur», le jeu prend également des allures d’examen de conscience. Il force les tiroirs de notre mémoire. Il interroge non seulement le regard qu’on pose sur les autres, mais aussi sur soi-même et sur l’image qu’on veut donner de soi en société. (…) Dans ses moments les plus dramatiques (car courbe dramatique il y a), le jeu questionne même assez brusquement la dynamique des groupes (notre relation à l’autorité, nos réactions aux actes de violence) et parvient même à composer des tableaux touchants. (…) Domaine public est plus qu’un amusant petit jeu, c’est l’une de ces rares expérience qui ont le potentiel de transformer ses participants. Alexandre Vigneault, La Presse (Canadá), 04.07.2010

Domini Public preyed upon the psychology of human behaviour, our willingness to follow orders, to create hierarchies, to group others by appearance or social type, and our enjoyment of games. Domini Public allowed for the tension and drama of a life-size board game in which we were involved in faking a fate which was not our own and yet was still innately our own, i.e. as a pawn or character. (…) This performance was fascinating, thought-provoking, enjoyable and sure to re-surface in your mind in the days to come. Katherine Kirwin, thepublicreviews.com (UK), 18.07.2010

Originale e spiritoso, con questo spettacolo ancora una volta (R. Bernat) ha dato una dimostrazione concreta di quanto il teatro possa essere una esperienza inedita e coinvolgente. Margherita Timeus, Il Gazzettino (Italia), 11.04.2011

É uma provocante experiência de construção de identidades individuais e coletivas o trabalho. (…) Distendendo as bordas do que se reconhece, tradicionalmente, como teatro, o jogo proposto por Bernat não deixa de assumir os contornos de uma encenação da vida em sociedade. Ele mimetiza, de maneira pretensamente inocente, os conflitos e as máscaras desse teatro do cotidiano. Destaca o caráter de construto social do “eu” e exibe a grande “farsa” que é a experiência comunitária, bem como suas tensões. obriga, assim, os especatores a se observarem como fantoches do ambiente social, a perceberem a dimensão performativa de suas identidades. (…) Domínio Público reelabora com grande competência esse lugar do teatro, não como mercadoria ou entretenimento, mas como espaço de discussão da vida comunal, como local em que se projetam identidades e alteridades, como ágora em que o social é dramatizado. Rodrigo Dourado, Continente (Brasil) 15.10.2011

Domínio Público provoca o público a refletir sobre deveres sociais e escolhas individuais (….) …houve quem voltou para casa pensando em como chegou até ali, como se tornou opressor ou oprimido, como chegou a ser quem é em su própria vida e como isso afeta as pessoas à sua volta. E isso é bastante coisa em que pensar. Pedro Fernandes, Bahia a Tarde (Brasil), 25.10.2011

Roger Bernat prône un théâtre déséquilibrant, ou les spectateurs et le théâtre lui-même sont extirpés de leur zone de confort, question d’être amené à sans cesse interroger le monde. (…) Domaine Public nous convie au coeur des paradoxes de notre société. Pascale Gauthier, 24heures (Montreal) 4.06.2010

L’expérience est paradoxale: l’individu est isolé dans son univers sonore, le casque sur les oreilles, et pourtant, il fait toujours partie d’un groupe, d’une assemblée de gens qui répondent la même chose que lui. Il y a autant d’introspection qu’un certain voyeurisme candide. L’intime devient public. Et le tricheur se fait prendre au piège. (…) Par Domaine public, Roger Bernat met en scène un théâtre participatif ludique, original, saugrenu. (…) Nous interprétons l’action, et nous l’observons tout à la fois. Captivant. David Lefebvre, www.montheatre.qc, 03.06.2010

Au final, l’on se sent, au cœur de Domini public, à la fois unique et pluriel, un dans le grand tout, et l’on s’éloigne de la cour en se demandant jusqu’à quel point nous sommes acteurs, dans la course du monde ? Juliette Soulats, le bien public (Dijon), 06.07.2011

…a show that is thought provoking and very entertaining. Dave Cunningham,  whatsonstage.com (London), 19.07.2010

 …un inedito gioco sulla vita, (…) una bizzarra fiction su temi che sempre di più ci riguardano e di cui siamo protagonisti senza costrizioni e ruoli prefissati. www.connessomagazine.it (Udine), 9.04.2011

 

SE PUEDE CREER (Roberto Fratini sobre Domini Públic):

Se puede creer que la peripecia del público, y de cada uno de sus anónimos protagonistas, reproduce dócilmente las vicisitudes del drama representado. Que, como en el drama, la vida se desarrolla linealmente entre un inicio y un fin marcados ambos por decreto y convención. Que, igual que en el drama, la vida obedece a una geometría “escrita” de catástrofes y revelaciones; que en suma el drama “vivido” es para todos y cada uno de los espectadores una copia exacta del drama “visto”. La verdad es que, existencialmente, la vivencia del espectador no es ni evolutiva ni resolutiva: se parece más bien a un “descenso”, una tortuosa catábasis que nos halla cada vez más solos, más huérfanos de sentido, y cuyo camino es acaracolado como un punto interrogativo. Como esa inmensa espiral trazada encima del asfalto que en el escenario barcelonés de Dominio Público (una plaza a la que tiempo atrás se quiso amenizar con dicha espiral) parecía burlarse de todas las simetrías planteadas por la pieza a daño (o a favor) de un público literalmente cómplice (es decir doblegado, involucrado en la “complicación” de la obra).

Una espiral que es la figura de todo descenso, de toda regresión, el útero que incuba cualquier espacio, la pregunta que atesora todas las respuestas. Arrojado por el impersonalismo de las preguntas y el personalismo de cada respuesta en una aventura cartesiana (hecha de derechas e izquierdas, amigos y enemigos, distancias y cercanías), en un teatro “diferencial” de la re-acción, el público catalán perdía conciencia de haber estado todo el rato jugando a “dividirse” sobre el abismo indiviso e “indiferencial” de una enorme espiral, turbulenta sugerencia de la negación de todo inicio y de todo fin.

Una espiral que es la forma de cualquier tablero de juego (de la oca a la peonza). Y jocoso es también el paradigma de Dominio Público. No sólo por el gusto desconstructivista de sustituir el espectáculo de antaño por el protocolo postmoderno de un “dispositivo” abierto, sino porque es en el juego donde cada uno experimenta desde niño la ambivalencia profunda del concepto de “destino”. Es en la interacción entre regla, reacción, respuesta y azar donde se configura, a través de todo juego, la “fatalidad vivida” del jugador, que no es el hacerse caótico de una biografía sin rumbo, sino el incierto hilvanarse de esa historia dentro de un contexto asignado e implacable. Ignoramos cómo acabará y sin embargo sabemos que acabará. El suspense peculiar del juego no es distinto del que, en cualquier película policíaca, nos hace morbosamente seguros de que habrá asesinato y de que el asesino será desenmascarado; o del que, en la historia, deja prever la eventualidad de muchas víctimas y de algunos verdugos, pero no dice en qué bando luchará uno. El juego es por lo tanto un verdadero “destete del ser”, en el que todos falseamos un destino que, sin ser de otro, no deja de ser maravillosamente no nuestro (avatar, personaje, peón, muñeco). Víctimas de una regla auto-infligida o aceptada, cuya única función es arrastrarnos desde el dominio alentador de las preguntas que sabemos responder al de las preguntas que no quisiéramos contestar, para abandonarnos al fin al mareo de esas preguntas que ni admiten ni esperan respuesta.

Si cada aserción del drama se convierte, en la mente de quien observa, en un interrogante, el público de Dominio Público está todo el tiempo “viviendo la respuesta” y “escuchando la pregunta”: experimentando de alguna forma un esencial retraso de la imagen sobre el imaginario, que es también un retraso de la vida sobre el destino. Cabe, en este ambiguo “jugarse a la vida y a la muerte” algo de un proceso iniciático enmascarado. No es casual que, a lo largo de toda la parábola, la música que “interpela” las esperas del público resulte ser la de La Flauta Mágica mozartiana: la fábula de iniciación más engañosamente jocosa, la más subrepticia de la historia y, a su vez, la crónica de un descenso.

Sin duda el experimento de Stanford (donde durante un tiempo la simulación carcelaria supo convertir en temibles verdugos -o en víctimas designadas – a un puñado de cándidos estudiantes universitarios) representa una de las fuentes poéticas del proyecto. Aún así, Dominio Público no habla de la fuerza de la identificación, de nuestra disponibilidad por interiorizar la pantomima de la víctima y el tirano. Habla de una disponibilidad nuestra no menos crucial existencialmente, la de ejecutar la pantomima aunque pueda parecernos por momentos ridícula, y ejecutarla con la crédula incredulidad del juego (y del teatro). Porque el secreto de la historia no reside en la verdadera convicción, sino en la capacidad que la praxis ejecutiva, la acción pura e irreflexiva posee de engendrar falsas convicciones y respuestas incorrectas que parecen justas. Si se lee éticamente, el mismo juego al que todos se entregan con placer, esgrime por antonomasia un único triunfador y una mayoría silenciosa de “perdedores”, antihéroes condenados a preguntarse en qué se equivocaron. El público teatral es en muchos aspectos la vivencia metafórica de esa derrota, de esta pregunta abierta. Es el testimonio de cómo una simulación consigue otorgar a la vida el privilegio algo amargo de saberse derrotada, y de cómo su derrota fundamental es la obligación de continuar allí donde la pieza finaliza, con reglas menos claras, preguntas más ambiguas, catástrofes más silenciosas, respuestas más inciertas y una oscura (pero también alegre) conciencia de que este juego empezó antes de que empezáramos, y no acaba donde acabamos.

Roberto Fratini, Profesor de Teoría de la Danza (Universidad de Pisa e Institut del Teatre de Barcelona) y Metodología Crítica (Universidad de Aquila)

OTROS TEXTOS

Revista DDT, Teatre Lliure, 2008. En catalán, español e inglés (1,5MB).

EQUIPO:

Creación, Dirección y Locución (en castellano): Roger Bernat/FFF. Estudiantes que colaboraron en la creación: Adriana Bertran, Aleix Fauró, Anna Roca,Sonia Espinosa, Tonina Ferrer y María Salguero. Música: W.A.Mozart, A.P.Borodin, G.Mahler, A.Dvorak, B.Smetana, J.Sibelius, J.Williams y E.Grieg. Selección musical, edición y versiones: Juan Cristóbal Saavedra Vial. Fotografía: Txalo Toloza. Dirección técnica: Txalo Toloza. Grafismo: Marie-Klara González. Agradecimientos: Víctor Molina y Mia Esteve. Coordinación: Helena Febrés.

Fotografías del espectáculo: Blenda, Brasilia, Agosto 2013.

Una coproducción de La Mekánica / APAP (Advancing Performing Arts Projects), Teatre Lliure, Centro Párraga y Elèctrica Produccions con el apoyo de CONCA-Consell Nacional de la Cultura i les Arts, la Unión Europea – Dirección General de Educación y Cultura / Programa Cultura 2007-2013 y el INAEM-Ministerio de Cultura de España

ESTRENO: 10/04/2008, Teatre Lliure ON TOUR: Barcelona> Murcia> Madrid> Huesca> Olot> Zagreb> Bruselas> Lleida> Monterrey> Pachuca> México DF> León> Ponferrada> Terni> Gijón> Córdoba> Meylan> Parma> Toulouse> Mons> Montpellier> Seoul> Annecy> Montréal> Lisboa> Santarcangelo> Newcastle> Salford> Milton Keynes> London> Helsinki> Isle d’Edon> Aspet> Cambrils> Limoges> Marseille> Tokyo> Udine> Paris> Las Palmas de Gran Canaria> Villeneuve sur Lot> Terschelling> Alès> Dijon> Rennes> Kortrijk> Metz> Vordingborg> Genève> Salvador de Bahia> Poitiers> Rouen> Braunschweig> Belo Horizonte> Tarragona> Chalon en Champagne> Chalon sur Saone> Tunis> Zurich> Santiago de Chile> Porto Alegre> Chamarande> Brasilia> Kendal> Río de Janeiro> Puerto Natales > Punta Arenas >

OTRAS VERSIONES DE DOMINI PÚBLIC

Domini Públic> versión postporno> por María Llopis

Domini Públic> children version> por Elisa Fontana

Domini Públic (DIWO: do it with others)> versión adolescentes> por Roger Bernat y Les Salonnières.

Domini Públic> versión control remoto> por Roger Bernat/ FFF