¿Cómo nos abandonamos a la piedad? Transportándonos fuera de nosotros mismos, identificándonos con el ser que sufre. […] ¡Si supiéramos cuánto depende este transporte de conocimientos adquiridos! ¿Cómo imaginaría yo los males de los que no tengo idea? ¿Cómo sufriría al ver sufrir a otro si ignoro lo que hay de común entre él y yo? Aquel que jamás ha reflexionado no puede ser ni clemente, ni justo, ni piadoso.
Jean-Jacques Rousseau, Essai sur l’origine des langues (Œuvres complètes, La Pléiade, 1995, capítulo 9, tomo V, pág. 395)

UN MARCO PECULIAR

Por favor, continúe se presenta como un proceso en el tribunal penal y se desarrolla en un (verdadero) juzgado. El proyecto lleva a escena juez, abogado, fiscal, escribano, bedel auténticos… “reclutados” en las listas del colegio profesional de cada una de las ciudades en las que se presenta el espectáculo. Movilizamos a estos dignatarios de la justicia inscribiéndonos en la tradición de los mock trials practicados por sus distintas corporaciones, esto es, casos-tipo de juicios que se practican a modo de ejercicio, bajo forma de justas oratorias o concursos de elocuencia. El único papel interpretado por un actor es el del acusado.

UNA SITUACIÓN

El acusado es un joven que ha matado a su tío, después de que este hubiera matado al padre del primero. Un caso de manual, casi universal, un drama cercano, que encaja con las grandes estructuras de la tragedia antigua. Este joven es un Hamlet, pero eso no se explicitará… Roger Bernat y Yan Duyvendak serán los autores del dossier de instrucción/esquema dramatúrgico, proponiendo una secuela del mito. El desenlace del juicio quedará en manos jurado popular, representado por el público asistente.

DESAFÍOS

La ley no pide cuenta a los jurados de los medios por los que se han convencido, no les prescribe reglas concretas de las que deban hacer depender la validez y la suficiencia de una prueba, sino que les prescribe que se interroguen a sí mismos sumidos en el silencio y el recogimiento y que busquen, en la sinceridad de su consciencia, qué impresión han causado en su razón las pruebas que se han presentado contra el acusado y los recursos de la defensa. La ley solo les plantea una cuestión, una cuestión que corresponde a la medida de sus deberes: “¿Estáis íntimamente convencidos?”
Artículo 353 del Código de procedimiento penal de la Justicia Francesa

Ya no queda nada del cuarto muro en los espectáculos de Roger Bernat y Yan Duyvendak, quienes sitúan al individuo, convertido en espect-actor, en el centro de sus proyectos. Y aunque en Por favor, continúe el público no es el portador de la acción –ya que el tribunal es una especie de teatro, con sus actores, sus convenciones y su lenguaje–, aquí el público no sabe dónde queda el telón del escenario, dónde está la frontera entre ficción y realidad, puesto que ignora que el juez, el abogado y el escribano son encarnados por miembros de los colegios profesionales. Pero, en tanto que jurado potencial, el espectador se moviliza y es llamado a actuar.
Al principio del espectáculo, se anuncia al público que en el desenlace del proceso se escogerán 12 espectadores al azar para que actúen como jurado popular y resuelvan la inocencia o la culpabilidad del acusado. In fine, el momento en el que se designa el jurado al azar entre los asistentes pone fin a la pieza: las luces se apagan, la sala se vacía sin que se haya dictado veredicto. Todo el mundo vuelve a su casa, consciente de que el juicio y el futuro del acusado podrían haber caído bajo su responsabilidad.
Por favor, continúe estimula y provoca el sentido cívico del espectador con relación a la idea de justicia y trata sobre la distancia entre la definición que éste le da y la que le da el Estado. El proyecto desplaza la mirada puesta en el tribunal, sustituyéndola por el espectáculo. Juez, fiscal, escribano, abogados –actores mayores en los tribunales de justicia– se convierten en intérpretes: como en la comedia dell’arte, juegan con la estructura del caso, manipulando los argumentos, la retórica, el lenguaje, los gestos y los trajes que les son propios durante los verdaderos procesos. ¿Sabremos reconocer el teatro de la vida? ¿Tomaremos conciencia del peso de los códigos y las reglas puestas en juego y, paradójicamente, de la fragilidad, de la subjetividad, de determinadas decisiones?
Por favor, continúe no es una obra de teatro. Es una performance por el hecho de que convoca simultáneamente a los medios, los códigos, los lenguajes, las convenciones y la fuerza dramática y redibuja el lugar de una escena en la que la justicia se puede volver a desplegar en toda su subjetividad.
Por favor, continúe cuestiona el rol de los jurados públicos en los tribunales de muchos países. En Suiza, desaparecieron a principios de 2010. ¿Por qué prescindir del criterio del ciudadano de a pie? ¿Es el público capaz de formarse una opinión objetiva? ¿Son la sensibilidad y la instrucción criterios fundamentales de la justicia? ¿Se ha convertido al ciudadano en persona non grata, fuera de la ley? ¿Sometido al sistema pero sin voz ni voto?
Por otro lado, en los procesos basados en la elocuencia de estos actores principales (jueces, abogados), ¿qué debemos pensar del lugar de la subjetividad en los juicios que determinan el futuro de los acusados? Aquí se transcribe de nuevo y se cuestiona toda la complejidad del funcionamiento de la Justicia.

 

Coproducción: Le Phénix (Valenciennes), Huis a/d Werf (Utrecht), Théâtre du Grü (Ginebra), Elèctrica Produccions (Barcelona) y Dreams Come True (Ginebra) Correalización: Montévidéo (Marsella), Le Carré – Les Colonnes Scène conventionnée (Saint-Médard-en-Jalles/Blanquefort) Con la colaboración de Ville de Genève, République et canton de Genève, Pro Helvetia Fondation suisse pour la culture e INAEM – Ministerio de Cultura de España

Estreno: 8-12/11/2012 > Théâtre du Grü (Ginebra). Próximas presentaciones: 1-2/02/2012 > Le Phénix (Valenciennes), mayo de 2012 > Huis a/s Werf (Utrecht)