Haz un ingreso por la cantidad de entradas que quieras a una de las cuentas que hay más abajo. Indica tu nombre y apellido y el día en que vendrás (jueves 20:30h / viernes 20:30h / sábado 20:30h). El mismo día de la función, media hora antes, te entregaremos las entradas en la puerta del Museo de Arqueología.

cuentas a nombre de Elèctrica Produccions:

TRIODOS: ES04  1491 0001 2720 0821 7123

LA CAIXA: ES45  2100 4767 4602 0001 4596

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La cuestión del dinero

Las entradas de este espectáculo ya han sido subvencionadas por el Grec para que cuesten 15€. La compañía las vuelve a subvencionar. Comprándolas desde esta página, en lugar de costar 15, cuestan 5 euros.

El dinero que la compañía dedica a re-subvencionar las entradas proviene del presupuesto destinado a crear el espectáculo. Hacer teatro es pensar en la relación que un determinado discurso quiere establecer con un determinado público y, por tanto también, establecer las condiciones de accesibilidad del mismo. Así, una partida del dinero teóricamente reservada a la creación de un objeto teatral servirá para la creación del lazo que lo une a un público. Para mí no tiene sentido lo uno sin lo otro, el teatro es establecer una relación con el público y ésta se inicia ya en la taquilla. No te equivoques, si se tratara de otro espectáculo, quizás tendría sentido que la entrada costara 100€ o que solo fuera permitido para un público de señoras (¿por qué nos parecerán tan intolerables todas las discriminaciones menos la económica?). En el caso de Numax-Fagor-plus la entrada en Barcelona tiene que costar 5 euros. Y, de la misma manera que hemos invertido un dinero en construir un software o en viajar a Mondragón para hablar con los extrabajadores de Fagor, gastamos unos euros en re-subvencionar entradas que es lo mismo que escoger un público.

Quizá parezca raro, pero más raro es que los que hacemos teatro hayamos perdido la posibilidad de dirigirnos al público sin la intermediación de la uniformizadora taquilla. Como si, al aceptar que todos los espectáculos cuesten lo mismo, estuviéramos aceptando también que todos sean el mismo. No lo son, como tampoco lo son las razones por las que se va al teatro o las cosas que llevamos en los bolsillos.

Roger Bernat