La Desnonissea és un encàrrec d’Enric Puig, nou director de l’Arts Santa Mònica de Barcelona que es podrà veure entre el 23 de setembre i principis de gener del 2022.

Aquí la descripció de la peça a principis d’agost:

1) A l’entrada del claustre del Centre d’Art Santa Mònica hi ha un camerino on el públic és convidat a emblanquinar-se la cara i les mans. En una altra taula, hi ha els llibrets amb el poema dramàtic que s’ha de representar, de la Núria Martínez-Vernis i l’Oriol Sauleda.

2) Al claustre hi ha diferents peanyes que, pel seu tamany, són també escenaris a diferents nivells. A sobre de cadascun d’aquests escenaris hi ha escultures d’inspiració clàssica i de tamany natural que representen: una fera portant entre les dents el cadàver d’un ésser humà, una venus estirada sobre uns coixins, una mare protegint un nadó i un gladiador.

3) Entre les escultures també hi ha televisors on Walter San Joaquín, president de la República de les Estàtues Humanes de La Rambla i d’altres persones expliquen com representar els diferents personatges des dels seus particulars àmbits de saber.

4) A part d’escultures, escenaris i videos, davant de cada escenari hi ha un faristol que indica quins personatges han d’ocupar cada escenari. Així el públic emblanquinat acompanya les escultures sobre les diferents peanyes i representa el drama com si fossin estàtues humanes.

El públic que ve a representar el drama pot fer-ho després d’haver vist l’exposició, després d’haver-se descarregat el text al web del museu o sense haver-se preparat gens ni mica la representació.

UN DÉTOURNEMENT PARA EL DESNONAMENT DE LA DESNONISSEADe Pedro Bennaton y Luana Raiter (ERRO Grupo)

La cuestión que suena desde mayo de 2021, ¿cómo representar un desahucio?, es el gran problema y desafío de la Desnonissea (Roger Bernat y ERRO Grupo). Spin off de la escena final (o bonus track) de No hay citas disponibles (ERRO, 2020), una pieza que, como dijo Manuel Delgado, funcionaba como una película sueca: aunque tuviera un final esperado y deseado, acababa en suspensión. Ahora la escena final gana vida propia por el impulso de un Dungeon Master del teatro contemporáneo. Un director que, con decenas de dispositivos sencillos y ultra complejos a la vez, consigue poner al público a hacer teatro.

En una de las presentaciones de No hay citas disponibles, una persona que pasaba por la calle durante la última escena solicitó un rol en el desahucio que se estaba a punto de representar. Esa persona fue designada para hacer de abogado de la inquilina. Los otros participantes, que habían visto el espectáculo completo y entendido que no había nada que representar porque el espectáculo había acabado, dejaron al espontáneo espectador sin poder representar su rol. Frustrado, vino a pedirnos explicaciones por la ese abrupto final precisamente en el momento en el que él había llegado, quejándose de no poder representar el papel que le había sido asignado. Lo mismo pensó Roger Bernat, que estaba en el estreno de la obra y que nos sugirió llevar la última escena más allá y crear una “constelación familiar” del desahucio. Pero ERRO había resuelto ya representar la tragedia suspendiéndola y dando fin al espectáculo. Entregar los diferentes roles que participan de un desahucio y, en ese preciso momento, abandonar al público a su destino. Dado que la pieza trataba de inmigración y burocracia, el desahucio no podía ser más que un bonus track o anuncio de un nuevo capítulo del drama representado.

Esa última escena de No hay citas… surge del artículo “Anatomía de un Desahucio”, publicado en la revista Masala en Junio del 2020. Al leerlo, bromeamos imaginando que se trataba de las instrucciones para realizar una obra de Roger Bernat. La cartografía descrita por el equipo de Masala, con ilustraciones de @biksakura, invita a jugar –o al menos a observar el desahucio– con una mirada más entrenada, o mejor, nos entrena a participar de la situación con una pedagogía muy particular e incitativa. Unos meses más tarde, la broma reveló estar llena de verdad, como todas las bromas. Roger Bernat nos propone dar continuidad a la escena para la exposición en el Arts Santa Mónica. Uno de las mejores cosas que le ha ocurrido a ERRO es que alguien se tomara en serio una provocación e intentara concretarla en una nueva obra. Bernat nos desafía y se desafía a pensar en cómo representar un desahucio. En primer lugar nos propone una investigación etnográfica con las personas que tienen funciones importantes en los desahucios y más tarde inicia junto con Núria Martínez-Vernis y Oriol Sauleda la redacción de un poema dramático que conduzca a los participantes en el camino de representar la tragedia.

Los teatros tienen vacaciones, los museos también, pero el desahucio nunca se acaba en esta ciudad. Como el espectáculo del drama social, el desahucio es constante. Es el espectáculo más repetido que uno puede experimentar aquí. Incluso en ciudades de las afueras, como Vilafranca, l’Hospitalet o Sant Celoni, hay desahucios todos los días. El desahucio es un drama que no acaba. Una performance en sesión continua que se traslada de una calle a otra, de un piso a otro, de una persona sin casa a otra. Cada nuevo desahucio se conecta con el próximo y viene del anterior. Los desahucios involucran a la ciudad entera. Imaginamos que un desahucio se acaba cuando una vecina es lanzada a la calle, o cuando un vecino se suicida, o cuando la peña consigue pararlo. Pero un desahucio es lo que vivimos cada día en la ciudad. Un desahucio continuado que atraviesa todos los desahucios.

Arts Santa Mónica es un museo, no un teatro (aunque hoy en día los teatros cada vez se parecen más a museos y los museos a teatros). En este museo ubicado en La Rambla, justo delante a las estatuas humanas y de los monumentos al teatro y Colón, se plantea la posibilidad de representar un desahucio, y para ello dar las herramientas al público para convertirse en actores y actrices de este homérico viaje. Para ello se invita al público a encarnar las estatua y, con sencillas poses, evocar el potencial dramatúrgico de la quietud. Trasladar al interior del museo la poética de las estatuas que hay a las puertas del museo y mostrar en el cuerpo de los visitantes las huellas de un drama, el del desahucio, que es una performance que todos llevamos largo tiempo aprendiendo.

¿Pero cómo formar al público? ¿Cómo actualizar lo que el visitante ya sabe para convertirlo en un drama estatuario, un drama de estatuas vivas? Rebeca Schneider nos recuerda en Performance Remains (2001) que las estatuas son la performance de más larga duración. Los monumentos a Colón en las plazas públicas de las ciudades españolas y latinoamericanas eternizan la performance de la colonización. La humanidad está hecha de un desplazamiento constante a partir de la invasión de quien tiene más poder en los espacios de quien tiene menos.

La estatua es la continuación de la performance del hecho histórico que permanece en el presente. Una performance eterna que actúa en nuestra vida cotidiana. El cartel de “piso disponible” es un desahucio que está ocurriendo, aunque parezca que ya haya acabado. Lo que plantea Schneider no es solamente que las estatuas continúan las performances políticas y sociales del pasado, sino que las proyectan hacia el futuro y actúan en el presente. Una estatua muestra un gesto que va más allá del instante representado: enseña también la posición en la que estaba antes y hacia la que se dirige después.

¿Cómo se posicionan las estatuas en la DesnonisseaAugusto Boal, en su Teatro del Oprimido (1973), propone como una de las categorías de su teatro, el Teatro Imagen. Este tipo de teatro social se hace para que las personas transformen en imágenes estáticas las situaciones de opresión a las que están sometidas. A partir de un ritmo muy pausado, los participantes del Teatro Imagen crean imágenes clave de su pasado, presente y futuro.

Hoy en día, incluso un turista sería capaz de mostrar el Teatro Imagen de un desahucio. Las imágenes del desnonament se han convertido en postales tan reconocibles de la ciudad como las que fueron selladas con el logotipo de la Marca Barcelona.

Sin embargo, el Teatro Imagen es una de las categorías menos practicadas del Teatro del Oprimido. El Teatro Forum, por ejemplo, tiene mucha más difusión, hasta el punto de que el Teatro Imagen es a veces considerado como un calentamiento para el Teatro Forum. Aunque en las redes sociales practiquemos un cotidiano Teatro Imagen hecho a base de selfies y likes en las selfies de otros, en una perpetua representación estática de nuestra vida cotidiana.

Desnonissea da las herramientas necesarias para dotar de autonomía al visitante del museo para que pueda representar el poema épico, la tragedia contemporánea, la cruel postal de Barcelona que, sin embargo, es un drama que viene de antiguo y se proyecta, como las estatuas, en el futuro. Especialistas en dirección escénica, declamación, mimo y Teatro Imagen, pero también personas que han vivido en primera persona el drama del desahucio, dirigen una acción que, de todos modos, llevamos aprendiendo desde hace siglos. España debe su riqueza al desahucio de la colonización. El sistema capitalista no deja de ser un mecanismo que funciona precisamente gracias al desahucio de poblaciones que son exterminadas u obligadas a migrar. Desnonissea es la representación de este sistema.

EQUIP: Roger Bernat amb la col·laboració d’Erro Grupo (Luana Raiter i Pedro Bennaton). Poema èpic de Núria Martínez-Vernis i Oriol Sauleda. Testimonis i indicacions de Walter San Joaquín (mim i estàtua viva), entre d’altres. Dispositiu de gestió de públics: Mar Canet. Agraïments: Ana Sabina. Producció: Arts Santa Mònica, amb la col·laboració de l’Ajuntament de Barcelona.

Foto 1: Magdeleine G. ballant sota hipnosi: “Le chien était blotti…” (Verlaine). Foto 2: Magdeleine G. ballant sota hipnosi: La mort d’Isolda. François Frédéric dit Fred Boissonnas. 1902-1904. Biblioteca de Ginebra.  Il·lustració: @biksakura, Revista Masala núm. 80, juny 2020.

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