En el año 399 la Piedra de los juramentos (Lithos) fue testigo del inicio del juicio a Sócrates. Dos mil años más tarde, nos la llevamos a Kassel para enterrarla. Durante el cortejo que cruza Atenas, que atraviesa los Balcanes y que llega finalmente a Alemania, diversas personas se despiden de ese pedazo de arqueología realizando un discurso fúnebre. El 16 de septiembre, día de la clausura de Documenta 14, la roca es enterrada en en Thingplatz histórico que se encuentra a las afueras de Kassel, a la espera de tiempos mejores. Los visitantes son invitados a las diferentes ceremonias.

Atenas, del 18 al 21 de mayo: El cortejo está dividido en tres tramos: Barrios del Norte (viernes 19), Centro de la ciudad (sábado 20 y su noche respectiva) y Oeste (domingo 21).

Balcanes, del 22 al 28 de mayo: La piedra se detiene en diversas localidades significativas. La ruta Grecia-Alemania ha sido trazada innumerables veces durante los últimos 150 años.

Kassel, del 10 junio al 16 de septiembre: La piedra llega a la ciudad y visita diferentes localizaciones e individuos. El día 16 de septiembre es enterrada en el Thingplatz de Wolfhagen. En el Alte Neue Post la documentación del proyecto estará disponible durante los 100 días de la Documenta, si bien la piedra seguirá circulando por la ciudad.

El dos de agosto del 36, durante los Juegos Olímpicos de Berlín, se puso en escena en un Thingplatz construido a las afueras de la ciudad, Das Frankenburger Würfelspiel de Eberhard Wolfgang Möller. El Thingspiel fue un teatro multidisciplinar que gozó de cierta popularidad durante los años 30. Estos teatros, de los que se llegaron a construir 40 en toda Alemania, estaban formalmente inspirados en los anfiteatros griegos y conmemorar los Thing germanos, círculo de piedras sobre el que los notables de cada tribu decidían sus asuntos. En las afueras de Kassel, en el bosque de Wolfhagen, hay un cartel que atestigua la presencia de uno de estos yacimientos arqueológicos del medievo. La piedra de los juramentos será enterrada allí.

VADEMÉCUM por Roberto Fratini

1) El Thingspiel es la forma más extrema de teatro de masas concebido por el régimen nazi.

2) De cara a la realización de este teatro de masas para las masas (que es la inspiración de una estética muy parecida a la de las ceremonias de inauguración de los Juegos Olímpicos de nuestros días) el régimen nazi mandó construir por todo el territorio del Reich diferentes ejemplares de Thingplatz (amplias áreas vacías delimitadas simbólicamente por una estructura en mampostería y destinadas a acoger la performance de las masas).

3) El Thingplatz de la era nazi vuelve a proponer a gran escala la estructura del Thingplatz primitivo, como lugar de reunión, consulta y celebración de los antiguos guerreros germanos (normalmente un claro del bosque marcado por un círculo de piedras). También se inspira en los anfiteatros griegos.

4) Ejemplos de ambos Thingplatz (el antiguo y el moderno) son todavía visibles en Alemania. Los que sobrevivieron a la Des-nazificación tienen diferentes usos, invariablemente dirigidos a la celebración de eventos multitudinarios. El Waldbühne de Berlín con cabida para 21.000 personas, por ejemplo, es usado cada verano para la realización de conciertos pop.

5) La colectividad involucrada en el Thingspiel es una comunidad de pueblo llamada a tener la experiencia directa de una “epopeya vivida” en la que se celebra activamente (a través de los movimientos corales, de la organización rítmica y de las configuraciones masivas) el mito de su identidad nacional y/o racial.

6) En el Thingspiel, como forma tóxica de teatro participativo, el público es pensado a la vez como autor, intérprete y espectador de su propia ficción real.

7) En este aspecto, el Thingspiel constituye un dispositivo auto-hipnótico para colectividades dispuestas a escenificarse en la vivencia mística de unos valores colectivos que ya no necesitan ser negociados o discutidos porque su encarnación activa en el cuerpo multitudinario de la masa los justifica y ratifica a priori.

8) Por la misma razón, el Thingspiel, que es donde se pretende otorgar a la comunidad de pueblo la autoría directa de su propia verdad, es al mismo tiempo el dispositivo más eficaz en producir la versión más ficcional, la manipulación más extrema –cuando no la extinción– de toda autoría efectiva, de toda conciencia crítica, de toda presencia dialéctica. El dispositivo, en suma, en el que con más energía la colectividad celebra ser desposeída de toda posibilidad de ser un sujeto político real.

9) Asimismo, la estética y la semántica del Thingspiel repercuten en un amplio espectro de “performances de la participación masiva e identitaria” cuyo eje más significativo sigue siendo el alistamiento del cuerpo colectivo en la práctica o maniobra del consenso generalizado y de la aclamación incondicional: solemnidades fúnebres, reenactments, deportes colectivos de estado, liturgias culturales, místicas del fitness, formatos de ocio, redes sociales, etc… Un sistema que funcionaba por círculos concéntricos y que hoy día, en el despliegue definitivo del capitalismo espectacular, convierte el Thingspiel nazi en una pálida profecía de todas las formas de “gimnasia del consenso” que el siglo XXI reservaba a las masas de los consumidores, basadas todas ellas en un solapamiento estratégico de lo político, lo cultural y lo religioso.

10) En este sentido, es importante recordar que la raiz de la palabra germana Thing representa también el origen del inglés thing, que indica genéricamente la cosa en cuanto objeto esencial de intercambio: la cosa como expresión de una cosalidad indeterminada; la cosa como expresión física y concreta de un algo siempre pasible de ser recalificado, renombrado, refetichizado, y por ende adorado, celebrado, venerado, idolatrado. A este síndrome –de una materialidad fantasmal sujeta a desplazamientos, que existe solo como pretexto de infinitas movilizaciones del colectivo consensual– atañe un amplio abanico de objetos posibles, del falo (objeto de cultos específicos antes de convertirse en el verdadero eje de la somática fascista) al monumento o a la mercancía rasa. En este aspecto, la materialidad que ocupa el centro del Thingspiel y de todos sus sucedáneos posmodernos, es técnicamente cadavérica.

11) El resultado es que el movimiento realizado por la colectividad con tal de desplazar (física y semánticamente) el objeto que ocupa el centro de la turbulencia representada por el Thingspiel, es siempre y solo un falso movimiento.

12) El proyecto de Roger Bernat/ FFF para la Documenta de Kassel puede resumirse de la forma siguiente: un mármol falso (y por ende la falsificación de un trozo de patrimonio arqueológico griego) es enviado de Atenas a Kassel (Ofrenda diplomática? Mercancía arqueológica? Pieza de arte contemporáneo? Monumento? Cadáver? Pago de impuestos a la Comunidad Internacional?). Los colectivos “advenedizos” de voluntarios que aceptan ocuparse físicamente del viaje de la piedra hacia Kassel –es decir del viaje que convertirá la copia inexpresiva de un inexpresivo trozo de piedra en un imán de atención cultural en uno de los eventos culturales clave del lustro– aceptan también ocuparse de este segundo aspecto de su transmigración, que es simbólico, porque se refiere a las “ficciones de valor” (cultural, religioso, memorial, nostálgico, fúnebre, comercial, etc.) de las que la piedra consigue cargarse a través de la movilización de la colectividad a su alrededor.

13) El proyecto de Roger Bernat/ FFF para Documenta se fundamenta por ende en un pacto ficcional con esos colectivos: se les pide que, al auto-organizarse, organicen al menos en parte la teatralización del objeto que mueven o en cuyos derredores se mueven; que acepten en suma celebrar alrededor de la piedra un sucedáneo de Thingspiel suficientemente conspiratorio como para configurar un verdadero anti-Thingspiel: si el primero fomentaba la ciega participación de los ciudadanos a una ficción que se pretendía verdadera, el segundo invitará a los ciudadanos a producir de forma dialéctica una verdad que se sabe ficcional. A elaborar en suma, alrededor del “monolito” del proyecto, una verdad multifacética, un misticismo tan dudoso, que será inevitable reconfigurarlo como una forma compartida (y por eso extraordinariamente compleja) de ironía política.

14) Cada uno de estos colectivos concertará la dramaturgia específica de su propia ironía. Porque la ironía de su movilización depende de los valores o de las reivindicaciones que quiere inscribir en la piedra.

15) Para que esta inscricpión resulte teatral, es preciso que se mantenga intacto el a priori el optimismo propio del Thingspiel: la piedra solo es pretexto de buenas intenciones. Las peores intenciones, los programas más polémicos, las negatividades, solo deberían negociarse y comunicarse a través de la ficción positiva construida por el colectivo. El Thingspiel, debe recordarse, es una variación en la tradición alemana del Festspiel (el espectáculo como liturgia, ceremonia y celebración de los valores del pueblo). El carácter festivo es el rasgo más destacado de su ADN cultural.

EQUIPO

THE PLACE OF THE THING es una iniciativa de Roger Bernat que no sería posible sin la colaboración de muchas de las personas que nos recibirán en las ciudades de Atenas y Kassel, y en el trayecto que las une. La dramaturgia del proyecto es de Roberto Fratini. La organización de la política rasa es de Itziar González. Las fotografías de Karol Jarek. La escenografía es de Freddy Gizas.
En Atenas han realizado la producción de la pieza Hibai Arbide y María F. Dolores. En los Balcanes ha sido Silvia Pereira, y en Kassel todavía está por ver. La coordinación desde Barcelona es de Helena Febrés.