En 1984 se produce una de las huelgas más importantes del siglo XX en Inglaterra. Los sindicatos mineros son poderosos y Margaret Thatcher mantiene un pulso con ellos. La huelga que dura un año, acaba en derrota con una carga policial a caballo en el pueblo de Orgreave: La batalla de Orgreave.

Casi 20 años más tarde Jeremy Deller propone re-presentar aquella batalla junto con los habitantes del lugar. Se recogen testimonios y se reparten roles. Una parte de la población interpretará a los mineros y la otra a los policías. En total, casi 800 participantes según la web de la productora Artangel. Los demás serán espectadores de la batalla junto con los curiosos atraídos por el acontecimiento. Mike Figgis filma el documental.

La recreación histórica (reenactement en inglés) es una estrategia habitual en las conmemoraciones. Txalo me cuenta que desde los años 70 en EEUU se recuerdan así muchas batallas y a mí me vienen a la cabeza las batallas de moros y cristianos que se realizan en muchos puntos de España. Sin embargo en España la costumbre de la estricta recreación histórica no se remonta hasta los años 90.

Estas recreaciones suelen tener un aire belicista-boy-scout que el proyecto de Jeremy Deller recupera para recordarnos que, como en las guerras, en Inglaterra siguen habiendo dos bandos y la policía, lejos de mediar entre ambos, está a las órdenes de uno de ellos. Además, La batalla de Orgreave está interpretada por los propios protagonistas e hijos de los protagonistas de aquellos acontecimientos. Lo que en las recreaciones históricas suele ser un acto patriótico en La batalla se convierte en una reivindicación algo paradójica.

  

El reenactment es habitual en las prácticas teatrales. Deutschland 2 de Rimini Protokoll o Foot de Massimo Furlan son dos bonitos proyectos del 2002 que usan la misma estrategia. En el primero 200 espectadores reproducen una sesión parlamentaria en tiempo real (al mismo tiempo que se está produciendo en Berlín) y en el segundo Massimo Furlan reproduce todos los movimientos del goleador de un partido de fútbol sin pelota, sin otros futbolistas pero en un estadio real. Los espectadores que ocupan una porción de la gradería escuchan en pequeños transmisores la retransmisión radiofónica original del partido mientras ven a Furlan en el campo.

En los tres proyectos no se interpreta, no se critica la realidad sino que se reproduce como un calco, en la superficie del acontecimiento. Pero La acción reproducida unos segundos más tarde o 30 años después y la identidad de los intérpretes ya marcan una distancia y es en este desplazamiento donde los proyectos cobran sentido.

Foto de arriba: El campo de batalla de Orgreave en los años 80 de la Press Association encontrada en al web de The Guardian. Fotos más abajo: Deutschland 2 y Foot.

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